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DE JESÚS MARÍA (Monjas Mínimas de San Francisco de Paula) ARCHIDONA |
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La ciudad de Archidona
en la provincia de Málaga, se sitúa sobre una elevada y áspera
sierra. Regada por el río Guadalhorce, sus tierras son fértiles
en olivos y cereales y en menos medida en vides y frutos.
La primitiva ciudad
o Villa alta fue reconquistada por Don Pedro Girón para el Rey de
Castilla en el año 1431. Estaba enclavada en la cima de la sierra
Virgen de Gracia en cuya cúspide se levanta el castillo, en otros
tiempos fortaleza mora. Rodeada de murallas y defensas, el continuo crecimiento
de la población obligó a sus habitantes a trasladarse a la
Villa baja, actual Archidona, llegando a existir, durante algún
tiempo, dos poblaciones con el mismo nombre.
FUNDACIÓN:
Corría
el año 1550 y los señores de la villa don Juan Téllez
Girón y su esposa doña María de la Cueva decidieron
llevar a cabo la fundación de un convento de Religiosas Mínimas
de San Francisco de Paula en su villa de Archidona. Por estas fechas ya
había empezado a poblarse intensamente la villa baja.
Así se funda el Monasterio de Jesús María de Monjas Mínimas de Archidona (Málaga) el 18 de enero de 1551, fiesta del dulcísimo Nombre de Jesús, sobre la pequeña ermita de Jesús y María, de donde tomó nombre la iglesia y el convento. La fundación fue llevada a cabo por dos Madres Mínimas del convento de Andujar (primera fundación de las Monjas en 1495) siendo Provincial el P. Fray Alonso de Baeza, el nombre de las fundadoras: Sor María de Jesús Quesada y Sor Antonia de San José Montenegro. Atraídas por la fama de las virtudes de estas santas religiosas, solicitaron su ingreso muchas jóvenes entre las que destaca, Madre María Siles de Arce y Mercadillo a cuyo ejemplo le siguieron tres hermanas carnales, Madre Inés de Quesada, dio pruebas de humildad, muy amante de la pobreza. Una de las primeras religiosas, la Madre Arce fue su Maestra de Novicias, Sor Marcelina Núñez de Castro y Moyano fue admirable en las virtudes que practicó. Una de las que más ha resplandecido en santidad, y cuyos escritos se conservan, es Madre María del Socorro Astorga. Alma de gran unión con Dios y de muy extraordinaria vida. en el correr de los tiempos han seguido monjas muy ejemplares; todas se distinguieron en la humildad, penitencia y caridad, virtudes características de la Orden Mínima. |
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e-mail: minimasarchi@diocesismalaga.es |